Blefaroespasmo

El blefaroespasmo esencial es una afección neurológica crónica que afecta a los músculos responsables del parpadeo. La enfermedad causa una contracción anormal, sostenida e involuntaria de los párpados. Los síntomas usualmente comienzan como contracciones leves que progresan con el tiempo hacia espasmos forzados e incontrolables de los párpados superiores e inferiores. Los espasmos también pueden afectar a los músculos de las cejas y, en algunos casos, a los músculos de la mejilla superior.

El blefaroespasmo es más común entre los 40 y 60 años de edad, y es extremadamente raro entre los jóvenes. La causa es desconocida, aunque puede estar relacionada con un fallo en la función de los ganglios basales, las estructuras del cerebro involucradas en la coordinación del movimiento. La visión rara vez se ve afectada en los pacientes con blefaroespasmo, aunque los pacientes con casos graves pueden tener dificultades para abrir los ojos. Los espasmos suelen estar presentes en ambos ojos al mismo tiempo; sin embargo, la contracción puede afectar solo un ojo al principio de la enfermedad.

El tratamiento más eficaz del blefaroespasmo es la aplicación de toxina botulínica, como, por ejemplo, el Botox, Xeomin o Dysport. La toxina botulínica ha revolucionado el tratamiento del blefaroespasmo porque reemplazó los procedimientos quirúrgicos utilizados en el pasado. Su aplicación se hace en el consultorio del cirujano, sin tener que ir al quirófano. El efecto de la toxina puede durar de 2 a 6 meses, dependiendo de la dosis utilizada y la gravedad de la enfermedad. Es posible que algunos pacientes también deban tomar medicamentos como el clonazepam o el lorazepam para controlar los espasmos. Sin embargo, rara vez se requiere intervención quirúrgica para tratar esta enfermedad.

Espasmo Hemifacial

El espasmo hemifacial (HS) es otra enfermedad neurológica que causa una contracción involuntaria de los músculos de la cara. Los espasmos comienzan como movimientos infrecuentes y aleatorios que luego se generalizan y se vuelven constantes. Estos movimientos solo están presentes en un lado de la cara, de ahí el término hemifacial (hemi significa mitad). Los espasmos pueden ser una manifestación clínica de una compresión del nervio facial, por un vaso arterial en el tronco cerebral o un tumor. Por lo tanto, es importante realizar una Resonancia Magnética (RM) en estos pacientes. Si la RM es normal, los síntomas de la enfermedad pueden tratarse sin cirugía.

El espasmo hemifacial responde muy bien al tratamiento con inyecciones de toxina botulínica. La aplicación se realiza en la zona afectada de la cara cada dos o cuatro meses, según el producto utilizado y la respuesta al tratamiento. La toxina botulínica ayuda a relajar los músculos y hace que los espasmos desaparezcan o mejoren significativamente. Las dosis necesarias para reducir los espasmos son mucho mayores que las utilizadas con fines estéticos.

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