La glándula lagrimal es esencial para mantener la salud del globo ocular. Esta glándula es responsable de la secreción de lágrimas que mantienen húmeda la superficie del ojo, evitando la degradación de la córnea. También juega un papel importante en la prevención de infecciones oculares al secretar enzimas que combaten las bacterias y los virus. La glándula lagrimal se encuentra en la órbita, la cavidad que alberga el globo ocular.

Los tumores de la glándula lagrimal son relativamente frecuentes en una práctica de cirugía oculoplástica. De hecho, representan hasta el 18% de todos los tumores orbitarios. Un tumor de la glándula lagrimal puede presentarse como una masa palpable no dolorosa en el párpado superior y, en algunos casos, puede causar inflamación alrededor del ojo. Otros síntomas incluyen la protrusión del globo, el dolor en el área alrededor del ojo y la restricción de los movimientos oculares. Los tumores de la glándula lagrimal pueden ser benignos o pueden albergar células malignas.

Tumores benignos de la glándula lagrimal

La mayoría de los tumores que se originan en la glándula lagrimal son de naturaleza benigna. Estos pueden ser inflamatorios o pueden ser secundarios a una enfermedad sistémica que aún no se ha diagnosticado, como la sarcoidosis o el lupus. Otros tumores benignos crecen a partir del tejido glandular sin estar asociados con otras enfermedades. Esto es cierto en el caso del adenoma pleomórfico, el tumor no inflamatorio más común de la glándula lagrimal.

Los pacientes con tumores benignos pueden experimentar inflamación, dolor con el movimiento de los ojos o una masa palpable en la parte externa del párpado superior. Algunos pacientes carecen de estos síntomas, pero notan que uno de sus ojos se ve más grandes. Esto ocurre porque el ojo es empujado hacia adelante por la masa. Los tumores lagrimales benignos rara vez causan pérdida de visión, a menos que sean muy grandes y no se hayan tratado a tiempo. Es necesario realizar una tomografía computarizada de las órbitas para analizar el tamaño, la posición y las características de la masa.

Aunque un tumor puede comportarse clínicamente como benigno, debe realizarse una biopsia para hacer un diagnóstico correcto. El cirujano hará una incisión en el pliegue del párpado y tomará una muestra de la masa que se enviará al patólogo para su análisis. Esto se llama una biopsia incisional. Si la masa es benigna, el cirujano puede decidir tratar al paciente con medicamentos orales o eliminar lo que queda del tumor. Otra opción es extirpar toda la masa mientras se realiza la biopsia; esto se llama una biopsia escisional. La ventaja de esta técnica es que el cirujano no tendrá que volver y extraer más tejido. Sin embargo, si la masa es demasiado grande, puede ser difícil extraerla sin riesgos significativos para el paciente. Por lo tanto, si el tumor se puede tratar con intervenciones no quirúrgicas, puede es mejor ser conservador y eliminar solo una pequeña porción de la masa.

Tumores malignos de la glándula lagrimal

El cáncer de la glándula lagrimal es raro, pero muy agresivo. Estos tumores suelen aparecer en pacientes mayores, aunque algunos tipos de cáncer son más comunes en los más jóvenes. Los tumores malignos de la glándula lagrimal causan más trastornos en los tejidos locales, por lo que los síntomas tienden a ser más preocupantes para el paciente. El paciente puede notar una protrusión del ojo afectado y una restricción significativa del movimiento ocular, que se manifiesta clínicamente como diplopía o visión doble; es decir, ver dos objetos en lugar de uno. La masa puede crecer en cuestión de semanas o meses. Algunos tipos de cáncer producen mucho dolor, mientras que otros pueden causar una leve molestia.

La tomografía computarizada (TAC) de las órbitas le dará al cirujano una buena idea sobre el tipo de tumor porque hay ciertas características que son típicas del cáncer. La exploración del TAC también le permite al cirujano evaluar el tamaño de la masa y determinar si hay alguna estructura ocular vital comprometida. La información proporcionada por la exploración es crucial en la planificación de su abordaje quirúrgico.

Una vez que se haya analizado el TAC, el cirujano tomará una biopsia de la masa y enviará la muestra a un patólogo que hará el diagnóstico. Después de identificar el tipo de cáncer, se puede ofrecer un pronóstico sobre la enfermedad y, según el diagnóstico, es posible que el paciente deba ser derivado a un oncólogo. En algunos casos, el cirujano puede regresar al quirófano para remover la masa en su totalidad. Sin embargo, algunos tumores requerirán quimioterapia o radiación además de la extirpación quirúrgica del cáncer.

El mejor tratamiento es un diagnóstico temprano

Independientemente del tipo de tumor presente en la glándula lagrimal, lo mejor para el paciente es que la masa sea identificada y tratada. Un cirujano oculoplástico tiene el conocimiento y la habilidad para reconocer y eliminar estos tumores y, al mismo tiempo, conservar la funcionalidad y el aspecto normal del párpado y los tejidos circundantes.

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