La aparición de arrugas y bolsas debajo de los ojos son dos de las consultas más frecuentes por las cuales los pacientes buscan a un cirujano plástico. Los signos del envejecimiento se notan muy temprano en los párpados inferiores, más temprano que en otras regiones de la cara. En las etapas iniciales, cuando aparecen las primeras arrugas y líneas de expresión, estos signos pueden ocultarse con maquillaje, pero eventualmente este método resulta insuficiente. Además, para algunos hombres, el uso de productos cosméticos simplemente no es una opción.

Los rasgos típicos del paso de los años se manifiestan en los párpados por la aparición de bolsas, flacidez de la piel y pérdida de volumen. Al atenuarse los paquetes de grasa subcutánea, los cuales aportan el volumen que caracteriza a un rostro joven, empezamos a observar un deterioro en el contorno de esta región anatómica, acompañado por fragmentación de la suave, casi imperceptible, transición que normalmente existe entre el párpado y la mejilla.

Inevitablemente, estos cambios físicos van a afectar nuestra apariencia, haciéndonos ver cansados, tristes o mayores de lo que nos sentimos. Para algunas personas, sobre todo aquellas que dependen de su imagen para realizar su trabajo, los signos del envejecimiento pueden ser sumamente perjudiciales, hasta el punto de impactar su su autoestima. La buena noticia es que existe una excelente alternativa para restaurar la apariencia de nuestros ojos.

¿Porqué tengo bolsas y arrugas debajo de los ojos?

La piel de los párpados es la más fina y delicada de todo nuestro cuerpo. Los inevitables efectos del envejecimiento más la exposición al sol y otros factores relacionados con la herencia hacen que las fibras de colágeno y elastina que dan soporte y flexibilidad al párpado comiencen a fragmentarse, provocando flacidez de la piel y arrugas debajo de los ojos. Por otra parte, el septo orbitario, una delicada membrana de tejido que separa el párpado de la grasa que rodea el ojo, comienza a debilitarse, lo que favorece la aparición de bolsas e hinchazón debajo de los ojos.

Otra causa del deterioro en el aspecto de los párpados es el debilitamiento de los tendones ubicados en la parte externa de los ojos, llamados tendones cantales. En condiciones normales, estas estructuras brindan soporte a los párpados, ayudan a preservar el mecanismo de parpadeo y son responsables del contorno almendrado de los ojos. Desafortunadamente, con el tiempo, los tendones se debilitan, lo que permite que los párpados caigan bajo el peso de la mejilla y que aparezcan arrugas y pliegues debajo de los ojos.

La blefaroplastia es el único procedimiento que tiene la facultada para tratar, de manera segura y eficiente, las bolsas y pligues debajo de los ojos y ofrecer resultados duraderos. Esta cirugía se puede realizar de diferentes maneras, pero en todos los casos, lo que busca el cirujano es lograr el mejor resultado estético con el menor riesgo de complicaciones.

¿En qué consiste la blefaroplastia del párpado inferior?

La cirugía estética de los párpados no es igual para todas las personas. Por el contrario, podría decirse que, de todos los procedimientos de cirugía plástica facial, la blefaroplastia es la más compleja. Esta operación está llena de complejidades que surgen de la manipulación de estructuras tan delicadas como las que conforman los párpados. Por lo tanto, la blefaroplastia es una operación hecha a la medida, cuyo abordaje se realiza de acuerdo con la anatomía de cada persona, sus rasgos faciales y las expectativas que puedan tener.

En términos generales, existen dos variaciones de la blefaroplastia inferior: el abordaje externo, llamado transcutáneo, y el abordaje interno. El método externo es más apropiado para pacientes cuya queja principal es la presencia de arrugas y pliegues debajo de los ojos. Para este abordaje, el cirujano realiza incisiones quirúrgicas en la piel del párpado, justo debajo de las pestañas, para que la cicatriz sea casi imperceptible. Seguidamente, el cirujano levanta el sobrante de piel del párpado con mucha delicadeza, asegurándose de respetar el plano muscular. El último paso consiste en remover el sobrante, teniendo mucho cuidado de no retirar más piel de la necesaria ya que esto podría favorecer complicaciones como cicatrices y retracción palpebral.

Es prudente restaurar el tono del párpado siempre que se retira piel en una blefaroplastia. Por esta razón, el cirujano normalmente complementa el abordaje transcutáneo con una cantopexia o cantoplastia, procedimientos que ayudan a tensar la parte externa del párpado. Al mismo tiempo, y según el paciente, el cirujano podría realizar un levantamiento de mejilla a través de la misma incisión.

El abordaje interno es más adecuado cuando el paciente nota bolsas e hinchazón debajo de los ojos. Esta técnica, también conocida como blefaroplastia transconjuntival, funciona muy bien para eliminar o, mejor aun, reposicionar los paquetes de grasa responsables por la formación de estas bolsas. La cirugía requiere una sola incisión en la mucosa que recubre la parte interna de los párpados, llamada conjuntiva.

A continuación, el cirujano diseca los tejidos del párpado hasta identificar la grasa, la cual puede eliminarse de manera conservadora o usarse como una especie de injerto para aportar volumen a la mejilla. La transposición de la grasa se ha convertido en la técnica más popular porque restaura el contorno y la forma natural del párpado, ofreciendo los resultados más agradables desde el punto de vista estético. Si, en lugar de usar la grasa como injerto, esta se reseca, la resección debe hacerse de forma conservadora para evitar hundimiento de los ojos y un resultado antinatural.

¿Qué tipo de anestesia se utiliza para la blefaroplastia?

La anestesia local con sedación intravenosa es probablemente la mejor alternativa para una persona que desea someterse a una cirugía estética de los párpados inferiores. Esto significa que los párpados estarán adormecidos y el paciente relajado durante todo el procedimiento.

Ahora bien, en casos seleccionados, una blefaroplastia podría realizarse bajo anestesia local. Esto está indicado en pacientes que pueden cooperar durante la cirugía, con un umbral alto para el dolor, y cuando solo se necesita eliminar un poco de piel. La anestesia local no es una buena opción cuando el cirujano va a manipular grasa orbitaria. Por último, cuando el paciente se somete a varios procedimientos de manera simultanea, como una blefaroplastia más implantes faciales o levantamiento de cejas, es mejor proceder con anestesia general.

¿Cuáles son los riesgos de la blefaroplastia inferior?

Antes de elegir una cirugía estética para mejorar el aspecto de los ojos, el paciente debe estar enterado de las diferentes opciones terapéuticas a su disposición, cuál de ellas es la más adecuada en su caso y cuáles son los riesgos involucrados en el procedimiento quirúrgico. Esto es cierto sobre todo en el ámbito de la cirugía plástica, donde el paciente debe estar muy bien informado sobre las complicaciones que pueden surgir.

Las principales complicaciones asociadas con la blefaroplastia son la retracción del párpado inferior, las cicatrices antiestéticas y alteración de la anatomía del ángulo externo del ojo. La primera de ellas sucede cuando el cirujano es poco conservador en el momento de remover piel o porque no corrige la laxitud del párpado durante la operación. Desde el punto de vista funcional y estético, la retracción del párpado inferior es la complicación más frecuente y temida de la blefaroplastia. Los pacientes con retracción no solo se ven afectados por la resequedad ocular que desencadena esta complicación, sino que también pueden sufrir emocionalmente.

La presencia de cicatrices antiestéticas, aunque menos frecuente, es otro efecto no deseado de la blefaroplastia. Las mismas son más notables en el ángulo externo del ojo, donde el párpado superior se une con el párpado inferior. De hecho, es más común ver estas cicatrices en pacientes cuya cirugía estética para tratar bolsas en los ojos se realizó al mismo tiempo que una blefaroplastia superior.

Afortunadamente, todas estas complicaciones pueden ser tratadas por un cirujano oculoplástico experimentado sin comprometer significativamente el resultado cosmético y la función del párpado.

Rejuvenecimiento del párpado inferior: ¿Tratamiento con o sin cirugía?

No todas las personas son buenas candidatas para la blefaroplastia. Hay pacientes que desean hacerse el procedimiento, pero no pueden ausentarse del trabajo suficientes días para recuperarse en casa. Otros buscan una opción menos invasiva hasta que estén preparados para la cirugía. La mejor alternativa va a depender, en última instancia, de las expectativas de cada paciente y la voluntad de asumir los cuidados posoperatorios.

La blefaroplastia es un procedimiento quirúrgico y, como tal, ofrece resultados más notables y duraderos que cualquier tratamiento no quirúrgico. A la misma vez, al tratarse de una operación, la recuperación es más prolongada y el paciente debe esperar hasta que los tejidos hayan curado para apreciar los resultados. Hay que tomar en cuenta que la cirugía es la mejor opción para pacientes con bolsas pronunciadas, flacidez de la piel y arrugas permanentes en los párpados.

Por otro lado, en personas jóvenes que desean refrescar su mirada, las alternativas no quirúrgicas pueden ser la mejor opción. Estos tratamientos son muy efectivos para tratar líneas de expresión, disimular ojeras y mejorar el aspecto de las bolsas que aparecen desde una edad temprana. Además, ayudan a regenerar el colágeno de la piel y sirven para aportar volumen a la mejilla. Para obtener los mejores resultados estéticos, es imprescindible contar con un cirujano experimentado que sepa elegir los pacientes candidatos y los productos adecuados a su anatomía, tipo de piel y expectativas.

Antes y Después del Procedimiento

    SOLICITE MÁS INFORMACIÓN

    Complete el siguiente formulario para ponernos en contacto con usted

    Por favor, prueba que eres un humano seleccionando el corazón.

    * Indica que el campo es requerido